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Las cuerdas de tu guitarra se asemejan a mi alma
si las tocas con cariño se ponen moradas.
Recorro los bares de mi ciudad, extrapolo mi ansiedad
me escondo por las esquinas como un alma en pena,
no quiero tener la sensación de estar de emberenjena.
Por la mañana con que madrugo no pido cuentas de mi verdugo,
por tu sonrisa entrecortada yo tiro piedras a tu ventana,
llegará la noche nueva, las amapolas sin primavera,
las locuras, los desencuentros, las estrellitas sin firmamento.
Ganaré mientras todos se contagien con mi ser,
viviré con las manos abiertas, manos abiertas.
Tú serás el animal que vuela solo,
polizón de un corazón, pirata sin tesoro.
Yo seré la eterna mariposa que no se posa ni reposa
en los tormentos de tu piel.
Volverán los tiempos del amor por desnudar,
mirarás con los ojos cerrados, ojos cerrados.
Todo son mendrugos de tristeza
cuando en mis brazos de niño no siento tu inocencia.
Todo es la parte de este cuento, qué bendita libertad
pero qué maldito invento...
(Escúchate el motor de mi canción...)
Ni hamburguesas ni burgueses, ni licencia pa matar.
Ni hipotecas ni intereses ni ofensiva militar.
Travesura, rebeldía y un poquito libertad,
con las manos abiertas, manos abiertas. |